Los Argentinos tomamos “mal”
Por Federico Ignacio Bolan
Periodismo 3B
Los argentinos nos jactamos de
la gran cultura alcohólica que poseemos, nuestro famoso “sabor del encuentro”
de Quilmes, o la “buena onda” de Brahma, la sutileza de la Stella , el sabor del Fernet
fusionado con Coca Cola, entre muchos otros tragos y bebidas.
Sin embargo la realidad nos
demuestra que un argentino promedio toma alcohol como si fuera agua. Los
famosos “borrachos” que aparecen recorriendo la ciudad con su aliento a vino
barato del “tetra”, o los clásicos cánticos luego de una borrachera con una
cerveza “berreta” como la
Palermo.
En otras partes del mundo, como
en Europa, los Españoles desayunan en algunos pueblitos alejados de Madrid
cerveza negra caliente a las nueve de la mañana junto a su café bien negro,
inclusive en verano. En Cuba se toma el famoso coctel “Mojito”, con un buen ron
añejado y su clásico sabor a menta, dándole una perfecta combinación de
sabores.
Muy lejos de eso, los argentinos
pedimos siempre los mismos tragos, una y otra vez, y los tomamos sin saborearlos.
No obstante, si hablamos de los Vinos mendocinos, la situación es otra, el
nivel es mas elevado, pero el valor también lo es, no son tan accesibles como
los ya mencionados “tetras”.
Las cervezas son un claro
ejemplo de cómo tomamos, mientras que aquí en la argentina cualquier cerveza es
rubia (la dorada), en los distintos países europeos se diferencian entre la “Ale”
(fermentación alta) y las “Lager” (fermentación baja). Las Kolsch y Bock
alemanas. Las pilsen. La
Guinness de Irlanda. En Estados Unidos se producen con maíz
(como la Budweiser ),
y no con malta de cebada (cebada que germino, luego será tostada).
Inclusive al servirlas en otros
países es distinto, en el nuestro solo se sirven frías, y cuanto mas frías
estén mucho mejor, sin embargo en Inglaterra las cervezas suelen tomarse a unos
12º de temperatura, donde el sabor cambia considerablemente.
Afortunadamente en algunos pubs
porteños existen las cervezas tiradas artesanales que suelen tener las recetas
originales, dándole el sabor y la temperatura real, sin perder la esencia. El
argentino debe domesticar su paladar, debe aprender a saborear y no solo
simplemente refrescarse cuando hace calor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario