martes, 21 de junio de 2016

EL ARTE BAJO CONTROL. ARTE NAZI 1

Bolan, Federico Ignacio
Periodismo 3B

EL ARTE BAJO CONTROL. ARTE NAZI
PRESENTACION

Los regímenes totalitarios suelen tener diversas formas de censura, algunas más elaboradas que otras, o más creativas que otras. Este trabajo pretende exponer que el que controla el arte posee el control del capital cultural y social (y en cierta manera, mucho más que eso).

Se tomara como ejemplo uno de los tantos recursos que utilizó el régimen del Tercer Reich como forma de censura en los medios o como forma de propaganda del propio régimen: la exposición llamada “arte degenerado”.

En 1937, Hitler decidió inaugurar dos exposiciones muy cercanas entre sí: la primera se llamaba “La gran exposición de Arte Alemán”, cuyo objetivo fue exhibir obras consideradas apropiadas según los estándares del Partido Nazi.
Por supuesto esta exposición no fue la única idea para propagar los ideales nazi: Goebbles, posterior ministro de propaganda nazi, estuvo involucrado en la planificación de la escenografía de los juegos olímpicos de 1936 (olimpiadas donde el régimen nazi sufrió una fuerte humillación ya que muchos atletas “negros” lograron llevarse muchas medallas doradas, un gran balde de agua fría a las ideas de la “raza aria”). A su vez Goebbles tuvo una gran afinidad para coactar todos los medios de comunicación de ese entonces, como la radio, en la cual podía crear programas radiales a su antojo, además de darse el gusto de poder crear su propia interpretación del hundimiento del “Titanic” (película de 1943, dirigida por Herbert Selpin).Sin embargo, este largometraje no pudo ser emitido en Alemania por miedo a que se la asociara y se compararan las derrotas Alemanas en la II Guerra Mundial con el hundimiento del trasatlántico.

Hitler fue rechazado dos años consecutivos de la Academia de Bellas Artes de Viena, y es él mismo quien relata cómo aspiraba a ser un artista en sus años de juventud en su libro capital, Mein Kampf. Fue Hitler en persona, un frustrado aficionado a la pintura quien ayudó a idear los principales procedimientos que la propaganda nazi utilizaría durante el régimen, y en particular la censura cierta y expuesta de los medios gráficos y las bellas artes.

El poder logró determinar qué era arte, y no el arte demandar sus propias prácticas y quehaceres. La exposición pretendió, por medio de su “curatoría”, modelar ideológicamente a las masas para provocar cierta reacción adversa ante los enemigos nazi. El procedimiento que efectuaron los nazi, en este caso, fue la censura: la censura de ciertos aspectos culturales en la Alemania nazi fueron una forma en si misma de propaganda.

La segunda exposición mostraba la otra cara de la primera, obras que los nazi calificaron como “degeneradas”. Dentro de esta categoría se incluían obras realizadas por artistas judíos, rusos, homosexuales, etc., así como se aducían discapacidades falsas (problemas visuales o de percepción, etc.), para argumentar falazmente la decadencia del moderno arte alemán. El objetivo primordial de la exposición era defenestrar dichas obras, ridiculizándolas e intentando que el público experimentase una reacción negativa al verlas.
Sin embargo, y para sorpresa de los realizadores, la “Exhibición de Arte Degenerado” logró atraer más de un millón de visitantes, tres veces más que la oficial “Gran Exhibición de Arte Alemán”. La exhibición “degenerada” fue trasladada por toda Alemania y obtuvo la visita de otro millón de personas que la pudieron “disfrutar”.
Varios de los artistas que participaron en la exposición son considerados “fundadores del arte moderno”; según palabras de Adolf Hitler, el arte degenerado: “invita a revolcarse en la inmundicia por causa de la inmundicia, para pintar el ser humano sólo en un estado de putrefacción, para dibujar cretinos como símbolos de la maternidad o presentar idiotas deformes como representantes de fuerza viril".
Los Nazis quemaron una parte de las obras que fueron mostradas en la exhibición, bajo el argumento de no representar la idea aria y nacionalista de la Alemania imperial.


Claro esta, ni la exposición ni sus argumentos sirvieron de mucho para poder soportar al régimen en su totalidad, que años mas tarde caería inevitablemente.

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