Un mes para degustar pizza y empanadas
El último agosto fue un mes en el cual pude ser partícipe de una
de las necesidades básicas más importantes del hombre, comer. Pude mediante mi
trabajo ahorrar suficiente dinero para darme un gusto exquisito, como ir
pizzería por pizzería a deleitarme con las mejores porciones de pizza que puede
existir en esta hermosa Ciudad de Buenos Aires. Comer pizza es un deporte
porteño.
Mi primer parada fue en la famosa pizzería “Güerrin”, famosa además
por estar ubicada en la majestuosa calle Corrientes, donde podemos encontrar
teatros, paradas de subtes, galerías, abogados por doquier, confiterías, más
pizzerías, librerías de saldos donde uno puede encontrar libros y revistas (y
comics en mi caso) a muy buen precio y algunas cosas inconseguibles. Pero
volviendo a lo más importante, comer, podemos decir de esta pizzería de X años,
que sin lugar a dudas es una de las mejores. La pizza de muzzarela, alias
“muzza”, chorreaba aceite y el queso todo dorado me hipnotizaba con su estado
gratinado, por supuesto una buena muzzarela debe ser acompañada con una buena
cerveza, en este caso una Quilmes tirada en un florero, ¿qué es un florero?, es
un recipiente como una copa, pero tres veces más grande, entran más o menos
750cm3, casi una cerveza entera. Muchos turistas, y la “que va” es comerla “de
parado” en la barra. Sublime.
(Dato anecdótico: mientras degustaba, entró un hombre que vive en
la calle, pidió una pizza, y se la negaron, obviamente empezó una discusión que
terminó con él echado del lugar, y en ese instante me detuve a pensar, ¿no
tiene derecho un “homeless” a probar semejante manjar teniendo el dinero para
pagarlo? Yo tengo mi respuesta a esto, pero lo dejo a criterio del lector)
Otro dato, la enorme bandeja de mil fainas que embellecía el
local.
Mi siguiente parada fue unas calles después, pasando el gran
obelisco, llegamos a “Las Cuartetas”, otra gran pizzería del centro porteño, en
esta me detuve a comer una porción de fugazetta, y aquí quiero explicar un
error muy común en las cartas de las pizzerías o restaurantes. Es el hecho de
que la fugazetta, TIENE queso y cebolla, la fugazza, es masa con cebolla
solamente, es decir: una fugazzetta con queso es redundante, la fugazzetta ya
trae queso, históricamente incorrecto este error garrafal. Pasando de largo el
comentario gramatical paso a comentar que esta porción de manjar porteño la
cortaron de una forma muy peculiar. Ella estaba rebanada en un rectángulo, y no
en forma de “pizza” o sea triángulo normal, me llamo poderosamente la atención.
El ambiente es mucho más familiar que Güerrin,
muchas familias, gente sentada, no hay barra.
Por supuesto fue acompañada con una cerveza, pero en este caso de
botella normal.
Para terminar este día, tuve el honor de comer una empanada en “La Americana”, no me detuve
a comer una pizza, porque según dicen los gurues, no vale la pena.
Otro día me dirigí cerca de mi trabajo, “Torino”, ubicada en el
barrio de La Paternal,
más precisamente en Av. Juan B. Justo y Av. San Martín. La pizza que he comido allí
es una especial que han de llamar CBO, cheddar, beicon (panceta) y onion (cebolla
de verdeo), una verdadera bomba explosiva de sabor inigualable (con sorpresa mía
el cheddar no sustituía a la muzzarela sino que venía adornada en forma de
cuadraditos por encima). En pocas palabras, excelente. El restaurante Torino, es caro, verdaderamente no es un
lugar para ir a comer con poco dinero, pero uno se siente muy bien en el
ambiente, sumamente recomendado.
Por supuesto no voy a dejar de lado a pizzerías más conocidas y de
menor renombre, como “La Rey”
y “Kentucky”, no es que esté en desacuerdo con ellas, de hecho sus pizzas son
muy sabrosas, pero pecan en la poca originalidad, son todas iguales las
sucursales (obviamente por ser franquicias). Una verdadera lastima, pero
baratas. En La Rey comí empanadas y son muy ricas.
Yéndonos a otro barrio, encontré gracias a una recomendación de un
gran gurú de pizzerías, habitante del barrio de Villa Urquiza, barrio vecino de
Núñez, lugar de la pizzería “La
Guitarrita” (Cuba 3300). Un establecimiento ubicado en una
hermosa esquina, lleno de banderines, camisetas de fútbol, cuadros de boxeo y más.
La pizza que se debe comer son las “especiales”, me tocó degustar una de
bondiola, ultra salada, pero exquisita. Al medio día hay 2x1 de cerveza.
Otra gran meca de pizzas es la ya famosa e inigualable “El Cuartito”,
ubicada en la calle Talcahuano (y Marcelo “te”), y digo inigualable porque
cuadros, banderines, mas cuadros, MUCHOS más cuadros de distintos deportes se
pueden ver. La verdad hermoso lugar, la muzza “va como piña” y “de parado”
mucho mejor.
Mención aparte fue el mozo que rompió platos y fue aplaudido por
todos los comensales.
También es muy importante remarcar la existencia de dos pizzerías homónimas,
llamadas “El Imperio”, una en Chacarita y otra en Villa Crespo. Ambas con una
posición geográfica envidiable, no nos olvidemos que la de Chacarita se
encuentra enfrente del cementerio y además de la estación de subte línea B y de
trenes, lo cual hace que sea concurrida por una gran cantidad de personas al día.
Altamente recomendadas.
Para finalizar este recorrido por las pizzerías más emblemáticas
de la Capital Federal,
son “La Burgio”
en Belgrano, y “La Mezzetta”
de Villa Urquiza son algunas de las que me faltan, sin contar “Angelín” en Villa
Crespo, “Banchero” y “Nápoles”, ya tendré oportunidad de ir con una crítica de
cine, para que juzgar según su visión si las pizzas son ricas o no.
Lamentablemente, una de las mejores pizzerías que curiosamente
estaba al lado de Güerrin, a quien le
competía en clientela, llamada “Serafín”, premiada en su momento como una de
las mejores pizzerías de argentina, fue misteriosamente cerrada según las malas
lenguas por los dueños de su contrincante. Hace más de diez años, una lástima.
La pizza fue creada en Italia (aunque algunos estudios históricos,
datan a la pizza con los egipcios), pero además originalmente en ese país no se
le ponía tomate ya que no había, eran al óleo, o sea, aceite, normalmente de
oliva, aunque en realidad la pizza, es nuestra, es bien argentina.
Nosotros hicimos de la pizza un arte, y una costumbre bien
porteña. Por lo tanto, levantemos las copas y brindemos por ella. Salud.
Nota: Gracias Memphis la Blusera por el reconocimiento de nuestras
costumbres: la pizza, la calle Corrientes, la faina, y el moscato (aunque no me
guste). Pero el himno de la pizza es de Alfredo Casero.

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