En una de esas calurosas noches de verano en la hermosa y
misteriosa Buenos Aires me encontraba sentado en el sillón de mi oficina, esos
oscuros taxis negros y amarillos pasaban delante de mi ventana, luego de un día
largo de trabajo me disponía a irme a casa cuando sonó el teléfono. No sabia si
atender o no, podía ser otra mujer desesperada porque su marido la engaña o algún
muchacho que no sabe donde dejó su auto luego de una noche de borrachera y cree
que se lo han robado. Mi mente estaba entretenida pensando quien sería el próximo
campeón de fútbol de la próxima temporada, los goles se escuchaban mientras
retumbaban en las largas calles de Tribunales. Mi atención volvió al teléfono,
“es dinero…”, pensé y atendí el llamado. Enseguida reconocí la voz, era Irina,
una ex novia, no habíamos hablado en años y me extrañó su llamado. Me dijo que tenía
una situación muy delicada y necesitaba de mi ayuda, por su voz noté que estaba
hablando muy en serio y el recuerdo de sus lindas curvas y el hecho de que no
terminamos tan mal me hizo querer ayudarla. Así que anoté la dirección, bajé y
tomé un taxi. Tardé bastante en subirme a uno, llovía, todos estaban llenos, el
taxista me hablaba pero no le seguía la conversación, escuchaba la Aspen, (me gusta esa radio,
me deja volar mi mente) mientras los semáforos pasan del amarillo al verde,
fuimos todo por la avenida Córdoba, pasamos algunos Mcdonalds y Farmacitys. El
taxista insoportable se bajó 30 segundos para comprarse un paquete de
cigarrillos, odio el olor a tabaco, por supuesto no lo prendió, está prohibido
fumar en el taxi.
Me bajé en la zona que se conoce como Palermo Hollywood,
algunos pubs estaban abiertos con luces de neón violetas y música en ingles,
los llamados hipsters copaban las veredas. Toqué el timbre de lo que parecía un
viejo caserón, abrió la puerta un chico con remera de nirvana, anteojos negros
y corte de pelo estilo flogger. Le dije mi nombre y me llevó a través de varias
habitaciones separadas por paredes falsas, lleno de cámaras y reflectores,
evidentemente se estaba filmando una película o algo así. Irina era modelo, no
me extrañaría que ahora hiciese cine. Llegamos a la habitación donde se
encontraba Irina junto a una mujer que lloraba desconsoladamente y a un hombre
que trataba de consolarle. Le pregunté a mi bella ex que ocurrió y ella me contó
que en la habitación contigua se hallaba el cuerpo del marido de Julia, la
mujer que lloraba.
Estaban filmando una comedia romántica de triángulo amoroso,
entre Pablo (el muerto), Julia e Irina, pero al parecer detrás de cámara sucedía
lo mismo que en la ficción.
Era tarde habían estado filmando algunas escenas de
interiores y cuando terminaron cada uno se fue a sus camerinos. Cuando se habían
ido todos, Irina fue al camarín de Pablo, ellos tenían una aventura, pero al
llegar lo encontró tirado en el suelo junto a la cama con un golpe en la
cabeza. Gritó muy fuerte y enseguida llegó Julia, ahí fue cuando me llamó ya
que quería tener una idea de lo que había pasado antes de llamar a la policía y
que lo supieran los medios. Evidentemente lo hizo para salvar “su
carrera".
Luego de hablar con la muchacha de hermosas curvas, mi ex,
Irina, uno de mis más hermosos amores, fui a ver al cuerpo, como había dicho ella,
el cuerpo se encontraba tirado al suelo junto a la cama, con un golpe en la
cabeza. Las ropas de él estaban desacomodadas y en ellas se sentía un fuerte
olor a perfume de hombre como si estuviese intentando tapar el olor a tabaco
que también se percibía. Noté también como la cama estaba desordenada y en el
borde una pequeña mancha de sangre. Todo esto indicaba que probablemente Pablo había
estado con alguien en esa cama, luego quizás discutieron y esa persona lo empujó
y se golpeó la cabeza contra el borde. Pero, ¿quién habrá sido? Irina dijo que
ella se disponía a tener un encuentro pero cuando llegó ya estaba muerto, Julia
me dijo que se encontraba en su propio camerino con Camilo, el chico fan de
nirvana, cuando escuchó gritar a mi ex, tenían una coartada. Le pregunte a ella
si Pablo fumaba y me contestó que no lo hacia.
Luego hablé con Matías, el hombre que se encontraba
consolando a Julia, era el productor de la película y el que había contratado a
Irina para trabajar. Mientras lo escuchaba pude percibir que olía a tabaco y
que usaba el mismo perfume de Pablo, el fallecido. Pero cuando le pregunte
donde estaba cuando el actor fue asesinado dudó y me dio una respuesta
nerviosa, y las lagrimas comenzaron a brotar. Ahí se esclareció mi mente, Pablo
tenia una amante mujer y un hombre, el perfume del fallecido no era de él sino
de Matías, el productor. Se había impregnado el olor a tabaco y colonia
mientras estaban en el camerino. Era un crimen pasional, el amante varón se había
enterado de que no solo tenía una esposa sino una amante mujer, lo cual lo
llenaba de rabia, estos dos discutieron y el productor lo empujó sin la intención
de matarlo, fue un lamentable accidente. Seria una gran historia para la
prensa, pero me dio lastima por la pobre de Irina, siempre tendría trabajo como
modelo, pero su sueño de ser estrella se vería trunco, se había acabado su
carrera antes de comenzarla, ¿fue eso lo que la hacía llorar en este instante?,
o quizás porque realmente lo amaba a Pablo, o porque había sido engañada con un
varón por el hombre que amaba. Yo pensaba en las noches que había pasado con
ella, la seguía queriendo, podía extenderle mi mano, abrazarla, pero sería
inútil, yo no estaba en sus pensamientos. De todos modos ese fue mi último
contacto con el cine y con Irina.

No hay comentarios:
Publicar un comentario